Lo que no se celebra tiene tendencia a atenuarse y desvanecerse sin dejar rastro
(ANÓNIMO)
Como el alpinista que, al alcanzar la cima de la montaña, recobra el aliento y contempla el recorrido del ascenso, te invito a detenerte al final de tu escalada y echar una ojeada al camino recorrido.
Desde el principio has querido evitar la vía sin salida del resentimiento y la venganza. Por otro lado, no has querido dejar que el ofensor te hostigara más, has hecho cuanto has podido para que acabase toda injusticia o acto ofensivo hacia ti.
No has temido sumergirte en lo más profundo de ti y palpar la profunda vergüenza provocada por las heridas de la infancia y de la edad adulta, y esto te ha permitido comenzar tu curación.
Has evitado sumirte en un aislamiento estéril; has compartido la carga de tu sufrimiento con una persona que ha sido tu confidente. Por eso has visto más claro en tu interior.
Has logrado circunscribir la extensión de tu pérdida hasta poder nombrarla y hacerle el duelo.
Has ido al encuentro de tu cólera y de tu deseo de venganza para acogerlos. Has visto en ellos fuerzas positivas dispuestas a salvaguardar tu integridad personal amenazada.
Poco a poco, has ido aprendiendo a desarrollar tu autoestima con el fin de prepararte para perdonar.
Has tratado de comprender a tu ofensor; has dejado de verle con «malos ojos» para mirarle con ojos nuevos.
Te has planteado el sentido positivo que ibas a dar a la herida de la ofensa.
Has dejado que tu corazón se enterneciera por el amor que los demás te han manifestado mediante sus perdones, y te has alimentado de ese sentimiento único e incomparable de sentirse digno de perdón y perdonado.
Has aprendido a distanciarte incluso de tu gesto de perdón. Has renunciado al deseo de creerte el único responsable del mismo y, de ese modo, has evitado buscar tu propia glorificación.
Has puesto en cuestión tu imagen de un dios justiciero para convertirte al Dios de ternura y misericordia, fuente imprescindible de inspiración y de fuerza para perdonar a tu vez.
Finalmente, has decidido examinar tus relaciones futuras con tu ofensor. O has determinado dejarle partir, deseándole la mayor felicidad posible, o has establecido con él una nueva alianza.
Después de haber examinado así el periplo de tu perdón, tienes motivos para estar muy orgulloso de ti.
¡Puedes felicitarte! ¡Puedes celebrarlo! ¡Has crecido en humanidad y en salud!
Epílogo
Hemos llegado al final de un largo camino.
Hablar sobre el perdón comporta riesgos, es una aventura arriesgada. Al asumir el compromiso, me siento sin recursos ante la amplitud, la complejidad y la profundidad del tema. Hablar del perdón supone más que disertar simplemente sobre el amor; es hablar de un amor muy particular, de un amor dispuesto a superarse hasta llegar a recrear un nuevo universo de relaciones.
Hablar de Perdón es más fácil que practicarlo, lo digo con conocimiento, lo he vivido en carne propia, pasé por momentos en los que la idea de perdonar no era precisamente la que mas rondaba mi mente. Me sentí muchas veces la que no practica lo que dice, quizá mi silencio por un tiempo se debe a ello, no me sentí la mas indicada para decir algo que no hacía. Mi defecto por así decirlo, fue que siempre hacía lo que decía y/o decía lo que hacía, ha sido mi patrón desde que tengo uso de razón.
Hablar sobre el perdón comporta riesgos, es una aventura arriesgada. Al asumir el compromiso, me siento sin recursos ante la amplitud, la complejidad y la profundidad del tema. Hablar del perdón supone más que disertar simplemente sobre el amor; es hablar de un amor muy particular, de un amor dispuesto a superarse hasta llegar a recrear un nuevo universo de relaciones.
Hablar de Perdón es más fácil que practicarlo, lo digo con conocimiento, lo he vivido en carne propia, pasé por momentos en los que la idea de perdonar no era precisamente la que mas rondaba mi mente. Me sentí muchas veces la que no practica lo que dice, quizá mi silencio por un tiempo se debe a ello, no me sentí la mas indicada para decir algo que no hacía. Mi defecto por así decirlo, fue que siempre hacía lo que decía y/o decía lo que hacía, ha sido mi patrón desde que tengo uso de razón.
Descubrí mis pobrezas personales ante mi necesidad de perdonar. Además de los nuevos conocimientos que me han proporcionado mis descubrimientos, tengo la impresión de comprender mejor la importancia y los beneficios del perdón en mi propia vida, tanto desde el punto de vista corporal como desde el punto de vista psicológico y espiritual. En concreto, me sigo preguntando si debo atribuir a mis reflexiones sobre el perdón el claro elemento de mi soledad. ¿Quién sabe?
Todo tiene su momento, cuando las heridas dejan de doler o simplemente quiero que no duelan más, el perdón entra por la puerta para convertirse en la mejor medicina y eso, también lo digo por experiencia. Las cicatrices siguen allí presentes, luego de un daño, nada vuelve a ser lo de antes, los daños no se pueden ocultar, sin embargo, no duele, no sangra, no emanan pus, nada, simplemente la cicatriz está cerrada y puedo mostrarla sin recelo, no me repugna, no me incomoda, esa cicatriz es como esa pequeña marca en la rodilla a causa de una caída en bici hace años.
Todo tiene su momento, cuando las heridas dejan de doler o simplemente quiero que no duelan más, el perdón entra por la puerta para convertirse en la mejor medicina y eso, también lo digo por experiencia. Las cicatrices siguen allí presentes, luego de un daño, nada vuelve a ser lo de antes, los daños no se pueden ocultar, sin embargo, no duele, no sangra, no emanan pus, nada, simplemente la cicatriz está cerrada y puedo mostrarla sin recelo, no me repugna, no me incomoda, esa cicatriz es como esa pequeña marca en la rodilla a causa de una caída en bici hace años.
En cuanto a los objetivos que me propongo con esta misión, debo preguntarme si he alcanzado los objetivos de ayudarles a ustedes en su camino al perdón. Dicho de otro modo: ¿he logrado desmitificar y desenmascarar las falsas concepciones del perdón?; ¿he analizado con la suficiente claridad el camino del perdón como para que pueda emprenderse con confianza, pero sin que haya perdido su misterio?; ¿lo he hecho de modo que el perdón no implique perderse en un laberinto que, por seductor que sea, no conduzca a ninguna parte?; finalmente, ¿tengo motivos para pensar que el proceso de perdón que he propuesto, con sus doce puntos de referencia, proporcionará liberación interior y paz de espíritu a quienes las necesiten? Sólo ustedes, mis amigos y amigas, podrán decírmelo.
Ustedes mis queridos hermanitos han sido los elegidos para mostrarles parte de esta nueva etapa, ustedes son los reales precursores de un libro sobre el perdón que sueño poder escribir. Este es el momento de aportar un nuevo grano de arena en este, mi sendero de la luz por la vida.
Te envío montones de Amor y de Bendiciones ♥
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